martes, 19 de junio de 2012

La música en el Romanticismo

SIGLO XIX


El Romanticismo nace en Alemania como movimiento literario, bajo la intención de unir lo que está dividido en pequeños estados, el termino “ROMANCO” hace referencia a la tradición poética de tipo fantástico y novelesco. En el tiempo de la ilustración la música es considerada la más romántica de todas las artes, ya que se encuentra entre el sueño y la realidad y es el estado ideal y perfecto del arte. Estamos en el paso de la edad moderna a la edad contemporánea, el  siglo XIX  es la época de los movimientos opuestos: ante el racionalismo, el sueño, ante el pragmatismo y el idealismo. En este período, las canciones  populares  son consideradas el espíritu del  pueblo.

La libertad de creación en los artistas:

El artista adquiere su madurez absoluta cuando se gana su libertad, y en esta época ya no está al servicio de un señor que le ordena  la realización de obras como el quiere, en donde también la música religiosa ya no ocupa un lugar central.
El mito musical Romántico durante todo el siglo XIX  es la figura de Ludwig Van Beethoven (1770-1827), y en su libertad de expresión se inspiraron no solo los músicos, sino también literatos y artistas en general. Beethoven no es solamente el primer  romántico sino también el precursor del Romanticismo avanzado y el último clásico.

El lied:

En  alemán significa simplemente CANCIÓN y es el fiel reflejo  de la unión entre melodía y poesía. Uno de los compositores más destacados fue Franz Schubert  (1797-1828) el cual compone más de 600 canciones,  en donde pone en juego todos sus recursos musicales al servicio de cada poesía, busca la música más adecuada para cada caso y cualquier imagen o pensamiento expresado en el texto encuentra su correspondencia musical.

El virtuosismo:

El Romanticismo es una época de contrastes: la ópera como un gran espectáculo total y al mismo tiempo se valora mucho la expresión individual del músico que interpreta o improvisa, por lo que los virtuosos son adorados. El primer gran virtuoso fue Niccoló Paganini (1782-1840)  que tocaba el violín y compuso una serie de caprichos, este parece haber buscado la combinación más difícil y el tecnicismo imposible. El virtuosismo es la respuesta  a la demanda del público burgués  de sentimientos y emoción, y por la admiración que despiertan los grandes solistas hay una gran creación de conciertos para instrumentos solistas como el piano, violín, violonchelo, flauta ya que es donde se demostraba el talento.



Su majestad el piano:

El piano es el instrumento romántico por excelencia. Si casi  todo es posible en el violín, más todavía ha de serlo en el teclado, y así en Chopin, Liszt o Schumann encontramos todo tipo de dificultades de ejecución  como la independencia total de ambas manos, melodías en cualquier registro mientras los demás dedos mantienen un trino, cruce continuo de manos. El piano había desbancado definitivamente al clavecín a través de su constante mejoría técnica, la generación romántica es la primera que aprende a utilizar y hacer música en el piano, en donde la verdadera evolución se encuentra en las grandes obras pianísticas.

El poema sinfónico:

Es una especie de ópera instrumental sin escenas y con los personajes concretos encarnados por los instrumentos o temas musicales. En el poema sinfónico  la música ya no es solamente la expresión íntima del autor, como lo es en la primera generación de románticos sino la traducción en música de objetos y sensaciones externas.

La ópera romántica:

La ópera del siglo XIX  gira alrededor de la dualidad entre Richard Wagner (1813-1893) y Giuseppe Verdi (1813-1901). La ópera romántica resulta ser un marco ideal para ensayar recursos musicales  nuevos para que el mensaje escénico llegue mejor al público. La primera ópera calificada de romántica es Der Freischutz de Carl María Von Weber (1786-1826). El cromatismo, como recurso expresivo, cada vez tiene más presencia y llega al límite con la atonalidad. Los compositores realzan la melodía y acompañan el recitativo con toda la orquesta. Rossini (1792-1868) se destaca por su brillante tratamiento de la orquesta y por su aportación al desarrollo del género cómico. Donizetti (1797-1848) se destaca por ser el que más realismo y dramatismo expresa, Bellini (1801-1835) es el más apreciado por la melancolía y belleza de sus melodías.

El nacionalismo:

El  nacionalismo musical es una corriente musical que se desarrolla dentro del Romanticismo y  que se extendió en la segunda mitad del siglo XIX, mayoritariamente por los países que no tenían una tradición musical culta y que encontraron en las raíces folklóricas la mejor respuesta a las maneras importadas de los tres países más importantes musicalmente: Alemania, Italia y Francia.
El nacionalismo es un fenómeno producto de la irrupción de nuevos estados en el mapa, de divisiones territoriales con tradiciones concretas  que necesitaron una afirmación patente de su personalidad, y la música resulto ser uno de los vehículos más eficaces. L a primera sensación auditiva de la música nacionalista es el de la sencillez, la de la falta de artificio, la de retorno a los orígenes.










                                                         Ludwig Van Beethoven


                                                                 Franz Schubert











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